Uruguay se posiciona como líder en la transición bioenergética con la mayor inversión privada de su historia
Uruguay está a punto de escribir un nuevo capítulo en su historia energética con la llegada de un megaproyecto que marcará un punto de inflexión en la transición hacia una economía más sostenible. La empresa chilena HIF Global, en alianza con la estatal uruguaya Ancap, invertirá aproximadamente US$ 6.000 millones en la construcción de una planta de producción de hidrógeno verde y combustibles sintéticos en el departamento de Paysandú. Esta iniciativa no solo se convertirá en la mayor inversión privada en la historia del país, sino que también consolidará a Uruguay como un actor clave en el desarrollo de energías renovables y combustibles de bajas emisiones.
Para dimensionar la magnitud de esta inversión, basta con compararla con la hasta ahora mayor apuesta extranjera en Uruguay, también ligada a la bioeconomía. Se trata de la planta de celulosa UPM Paso de los Toros, que demandó US$ 2.700 millones. Con una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales de celulosa de eucalipto, esta instalación es un pilar fundamental para la economía uruguaya y un motor de crecimiento en el sector forestal, que se ha convertido en la principal actividad exportadora del país, superando a la ganadería. Ahora, la apuesta por los e-Fuels y el hidrógeno verde promete generar un impacto similar en la transición energética global.
Innovación en la producción de combustibles sintéticos
El proyecto de HIF Global tiene como objetivo la producción de e-Fuels (combustibles sintéticos) a partir de hidrógeno verde y la captura de dióxido de carbono biogénico (CO₂) generado en la producción de bioetanol. La nueva instalación estará diseñada para producir 180.000 toneladas de e-Fuels por año, capturando alrededor de 710.000 toneladas anuales de CO₂ de la atmósfera y generando 100.000 toneladas de hidrógeno verde.
La planta estará ubicada a unos 13 kilómetros al norte de la ciudad de Paysandú, en un terreno de 442 hectáreas, de las cuales 220 serán destinadas a las instalaciones industriales. Esta localización estratégica permitirá aprovechar la proximidad con la planta de bioetanol de Alcoholes del Uruguay (ALUR), situada a 6,5 kilómetros, facilitando el suministro de dióxido de carbono (CO₂) necesario para la producción de combustibles sintéticos.
El proceso para la producción de estos combustibles sintéticos se basa en una tecnología innovadora que combina tres elementos clave:
- Producción de hidrógeno verde: Se obtiene mediante la electrólisis del agua, utilizando energía renovable. Uruguay se destaca por su matriz energética, donde el 98% de la electricidad proviene de fuentes renovables, principalmente eólica, hidroeléctrica y biomasa-
- Captura de CO₂ biogénico: El dióxido de carbono necesario para la producción de los e-Fuels es obtenido de fuentes biológicas.
- Síntesis de e-Fuels: El hidrógeno verde y el CO₂ capturado se combinan mediante un proceso químico para obtener metanol sintético, que luego puede refinarse en distintos tipos de combustibles: e-gasolina, e-diésel y e-SAF (combustible sustentable para aviación).
- Este sistema permitirá producir combustibles carbono-neutros, ya que el CO₂ liberado en su uso será equivalente al que se capturó en su producción, lo que representa un avance crucial en la descarbonización del transporte.
Este megaproyecto no solo fortalecerá la economía uruguaya, sino que también traerá consigo múltiples beneficios ambientales y sociales.
Impacto ambiental positivo
✔ Reducción de emisiones: La captura de 710.000 toneladas de CO₂ anuales contribuirá significativamente a la mitigación del cambio climático.
✔ Energía renovable: La planta funcionará íntegramente con energía limpia, garantizando un proceso 100% sustentable.
✔ Sustitución de combustibles fósiles: Los e-Fuels permitirán reducir la huella de carbono del sector transporte sin necesidad de modificar la infraestructura existente.
Impulso económico sin precedentes
✔ Inversión récord: Con US$ 6.000 millones, será el proyecto privado más grande en la historia de Uruguay.
✔ Generación de empleo: Se espera la creación de miles de puestos de trabajo directos e indirectos en las fases de construcción y operación.
✔ Diversificación de la matriz productiva: Uruguay sumará un nuevo sector estratégico a su economía, atrayendo más inversiones en energías renovables.
Desarrollo regional y social
✔ Paysandú como polo industrial: La instalación de esta planta transformará la región, atrayendo infraestructura, servicios y desarrollo tecnológico.
✔ Capacitación y formación: Se promoverán programas educativos y de especialización en energías renovables y química industrial.
✔ Impacto social: La instalación de la planta revitalizará la tradición industrial de Paysandú, generando oportunidades de desarrollo y mejorando la calidad de vida de sus habitantes.
Uruguay se consolida como líder en la transición energética
Con este megaproyecto, Uruguay reafirma su compromiso con la descarbonización y la bioeconomía, sumándose al selecto grupo de países que están apostando por el hidrógeno verde y los combustibles sintéticos como soluciones viables para un futuro sin emisiones.
La comparación con la planta de UPM Paso de los Toros deja en claro que el país ha logrado atraer inversiones de gran magnitud en el ámbito de la bioeconomía. Mientras que el sector forestal ha sido un motor clave en las últimas décadas, la transición energética se perfila como el nuevo gran desafío y oportunidad para Uruguay en el escenario global.
Este proyecto no solo fortalecerá la posición de Uruguay en el mercado internacional de energías limpias, sino que también lo convertirá en un referente para otras naciones que buscan alternativas sostenibles para reducir su impacto ambiental.